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Pon la Mira

Jan 20, 2015
2 min read
Colosenses 3:1 NTV Ya que han sido resucitados a una vida nueva con Cristo, pongan la mira en las verdades del cielo, donde Cristo está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios.

Siendo hija de padres policías, las armas de fuego eran algo común para mí. Por seguridad me instruyeron brevemente en el uso de ellas, por aquello de evitar accidentes. Gracias a Dios nunca hubo ninguno. Me enseñaron que debía alinear mi mirada con la mira del arma y con el objetivo. Así, si lograba mantener la mira en su lugar el proyectil llegaría donde debería. Un mínimo desvío, centímetros o pulgadas, y cambiaba la trayectoria. David, con el favor de Dios, tuvo excelente puntería con su arma (la honda) ¿recuerdan al gigante y el pedrazo en la frente? Probablemente, de aquí sacaron ese dicho “donde pone el ojo, pone la piedra”… ¿o es la bala?. Algo así. De todos modos, dónde ponemos la mira es importante pues determina que lo que lancemos llegue a determinado punto. Pablo como buen fariseo y habiendo apedreado tantos cristianos, u ordenado a, debía estar al tanto de este principio de puntería. Entonces, nos da un consejo.

Ya tienen una nueva vida en Cristo, ahora para que lleguen y su trayectoria no cambie, no se olviden del destino, así que enfoquen y pongan la mira en las cosas de arriba.

Vamos a llegar al lugar donde primero hayamos puesto nuestra mirada. O a ver, intenta caminar mirando solo el suelo o mirando hacia atrás, difícil llegar sano y salvo a algún lugar. En este día el Señor nos recuerda. Que con esta nueva vida que nos ha regalado, no nos distraigamos demasiado con nuestra rutina, con nuestras circunstancias, con nuestro presente. Nos recuerda que debemos enfocarnos más bien en Él, en todo lo que está en el cielo. Nos recuerda que para que aseguremos una trayectoria placentera, una trayectoria sin desvíos, nuestra mira debe estar bien puesta. Con la mira bien puesta, es decir nuestros sentidos bien enfocados (exterior), entonces también alinearemos nuestro interior a Él.

Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Colosenses 3:2 NTV

¿Qué estás mirando? ¿En qué estás pensando? Hacia allá vas. ¿Estás seguro adónde quieres ir? Pon la mira en su lugar. El Padre es tu lugar. Allí perteneces. No lo olvides.

 
 
 

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